miércoles, 16 de julio de 2014

Ser Diferente

Hace poco oí una frase en un acto de graduación: 
"No quieras ser como los demás... Has nacido para ser diferente"

Sobre esta frase debatieron en el aula:

"- Durante nuestra vida tenemos muchas etapas por las que pasamos y, precisamente la etapa donde empezamos a querer ser diferentes y destacar en lo mejor, comenzamos a igualarnos. Creemos pensar de una forma única y descubrimos que no es así; creemos inventar cosas nuevas, nada más lejos de la realidad; creemos ser realmente originales, y pocas veces se consigue... Somos más iguales de lo que creemos y nos frustramos cuando lo vamos descubriendo.

- Pues debo replicarte esas afirmaciones que nos dices- contestó otro maestro-. Nos repiten continuamente que somos iguales, que somos iguales... pero no es cierto. Tenemos los mismos derechos, debemos tener las mismas oportunidades, somos iguales ante la ley, merecemos todos el mismo respeto, etc... pero cada uno de vosotros ha nacido para ser diferente. Estoy totalmente convencido de que en cada persona hay, en mayor o menor medida, un porcentaje de originalidad, pero hay que saber aprovecharlo y venderlo a los demás"


Y esto mismo os lo digo yo, el aula que os habla, porque os veo día a día, porque en mis aulas entran personas muy diversas todos los días y no sólo son alumnos.

El debate continuaba así:

"Es bueno ser diferente, nos gusta ser diferentes, nos gusta la originalidad, lo asombroso, lo que destaca, lo que sorprende... No es mejor ni peor, simplemente es... diferente. Pero hay que saber ser diferente, no debe importarte y debes convertirlo en algo genial no en un lastre; debes buscar el beneficio no el perjuicio; en tu diferencia estás tú."

Y esto me recuerda otra frase que escribió una de las maestras en la pizarra:
"En las diferencias está la persona; en las semejanzas, el ser humano".

Hay una película española donde el protagonista es un joven con síndrome de Down que, cuando va siendo adulto y se da cuenta realmente del mundo que tiene a su alrededor, se acerca a sus padres y les recrimina el haberle educado de una forma tan normalizada, que por ello se había creído que él era normal, que llegó a creer que su síndrome no era obstáculo para nada... Me hizo pensar. Y pensé en lo que es normal y en lo que no lo es, en la educación individualizada y la educación global, en el conjunto y en el sujeto... y, como siempre pensé, que en el equilibrio está la virtud y que seguiría teniendo dudas durante mucho tiempo.


Fue una conversación curiosa la de aquel día, no supe realmente qué pensar, no supe ya si resaltar las igualdades o las diferencias, si darle importancia a las minorías o intentar convertirlas en un subgrupo de las mayorías... Es muy complicado, ya no sabía si me gustaba ser igual o diferente; si seguir los patrones de conducta de la mayoría o desentonar como siempre... Y empecé a dudar de mí, a dudar de todo y me paré, me detuve un segundo y volví a mi sitio. Y ya en mi lugar, miré años atrás, observé mi actualidad, vislumbré mi futuro... Y, por ahora, llegué a una conclusión: Soy un aula de PT y me gusta ser diferente.

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